Así se descubre la edad de una estrella

Por primera vez, un grupo de científicos han probado un sistema fiable para determinar la edad de una estrella, basado en su velocidad de giro.

Las estrellas ocultan bien su edad, pero este nuevo estudio muestra que existe una correlación entre velocidad de giro y edad: las estrellas disminuyen su velocidad se giro según envejecen.

Según uno de los autores, Soren Meiborn del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics:

Nuestro objetivo ahora es construir un reloj que pueda medir con precisión la edad de las estrellas a través de su velocidad de giro. Hemos dado un paso significativo para la contrucción de ese reloj.

El estudio, publicado este mes en la revista Nature y presentado en una reunión de la American Astronomical Society, examina las estrellas del grupo conocido como NGC 6819, de una antigüedad de 2500 millones de años.

Las estrellas examinadas son similares a nuestro Sol, con una variación en su masa de entre el 80% y el 140%. Mientras el Sol tarda 26 días en girar sobre sí mismo, las 30 estrellas examinadas tardan entre 4 y 23 días en hacerlo.

Las 8 estrellas del grupo más parecidas al Sol tardaron, de media, 18,2 días, lo que sugiere que Sol giraba a esa velocidad cuando contaba con 2500 años de antigüedad (hace 2000 millones de años)

Para medir la velocidad de giro de una estrella, los astrónomos buscan variaciones en su luminosidad causadas por zonas oscuras en su superficie. Como las estrellas se encuentran demasiado distantes para apreciar estas zonas a simple visita, se observa cómo la estrella aumenta o disminuye su luminosidad global. Estos cambios son muy difíciles de apreciar, ya que pueden ser menores al 1%, y durar días. El equipo utilizó para ello información de la nave Kepler de la NASA, que proporciona mediciones precisas y constantes del brillo de las estrellas.

Las estrellas más antiguas tienen zonas oscuras más escasas y pequeñas, dificultando aún más el proceso. Esta nueva forma de medición permite calcular la edad de una estrella con tan sólo un 10% de error.

Más información:

Harvard

Nature

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